Sonetos de Chronos y Sonetos de Kairós.

Sonetos de Chronos y Sonetos de Kairós.

En mi afán de aportar con una propuesta novedosa al soneto ensayé una propuesta que se concretó en los Sonetos de Chronos y Sonetos de Kairós. Por una bella casualidad conocí a Ariel Núñez, joven profesor de literatura de la Facultad de Letras de la Universidad de Chile. A él le di a conocer esta obra. Finalmente redactó su prólogo, titulado “Los desórdenes del tiempo y la armonía de las formas”. Sostuvo: “Uno de los mayores logros de este poemario reside en que Montecinos García se abalanza sobre todo el arsenal de olvidadas potencialidades técnicas que se ocultan en el seno de la estructura del soneto para explotarlas con suma destreza y habilidad. Así, en primer lugar, el poeta aprovecha la indiscutible apertura temática y semántica del soneto (que, recuérdese, admite el tratamiento de infinitos asuntos) para reconcentrar en el reducido y estrechísimo espacio del poema un denso entramado de materias y motivos. Y luego, y más importante aún que lo anterior, Montecinos García ocupa con soltura y una sólida factura los procedimientos de alteración sintáctica que el armazón del soneto fomenta (pues téngase a la vista que el encorsetamiento de la rima y el cómputo silábico que impone este tipo de composición desanuda las limitaciones gramaticales); de esta manera, contrapunteando el orden visible de la arquitectura métrica de cada soneto, se desarrolla en los textos un desorden caótico de la sintaxis, el cual puede observarse en toda una serie de mecanismos que operan en tándem: violentos y sistemáticos hipérbatos –de no pocas reminiscencias gongorinas–; la elisión constante de artículos, que provoca un efecto latinizante; trabados y desconcertantes asíndeton; una deliberada confusión de los tiempos verbales –que muestra un perceptible dejo vallejiano–; la ausencia, supresión o desintegración del sujeto –que consiente una cierta filiación neobarroca–; y, en fin, una pronunciada tendencia a la agramaticalidad. Esta continua y agitada transgresión del ordo naturalis de la lengua se ensambla, por otro lado, con la explotación de otro componente olvidado de la versificación métrica, como lo es el ritmo acentual, que aquí se recobra con una exacerbada intensidad. En efecto, los sonetos montecinogarciana ostentan abiertamente una reconocible musicalidad que sigue, las más de las veces, una cadencia frenética y caudalosa. Se exploran, además, variaciones rítmicas en las cuales se juega minuciosamente con la distribución de los acentos para generar, en algunos poemas, quiebres internos, o bien la insistencia sobre una secuencia hasta volverla una manía penetrante”.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *